COLOQUIO INTERNACIONAL CINE Y VANGUARDIAS

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El lunes día 31 de julio comenzará el Coloquio Internacional que centrará su atención sobre el cine y las vanguardias artísticas desde los siguientes puntos de vista:

  • el histórico, que recuperará la memoria de las vanguardias históricas que tuvieron lugar en los años 20 (siglo XX), en Europa. En este contexto cultural se desarrollaría también el cine surrealista de Luis Buñuel.
  • el artístico, que estudiará las conexiones y relaciones de las artes plásticas y la literatura.
  • el cine y la vanguardia hoy, donde se analizarán las pervivencias de la vanguardia histórica en el cine y en manifestaciones artísticas actuales, Internet, YouTube, Net.art…

Así, estos tres ejes enmarcarían las ponencias científicas que hablarán sobre los creadores, en primer lugar, de la vanguardia histórica en los campos del cine y audiovisual. (Desde la abstracción: Viking Eggeling, Hans Richter, Walter Ruttman, Oskar Fischinger. Desde el cubismo Fernan Lèger y Marcel L’Herbier. Desde el dadaísmo, René Clair, Marcel Duchamp y Man Ray. Y por supuesto desde el surrealismo de Buñuel y Dalí).

Hubo cineastas, no específicamente enmarcados dentro de las vanguardias, que también se sirvieron de ellas, como F.W. Murnau, Fritz Lang o Abel Gance. La historia de estos creadores y otros muchos desde los años 20 está llena de muestras de la influencia de la vanguardia artística. En la actualidad, nos podemos encontrar con cineastas cuya producción resulte igualmente innovadora, y esté relacionada directa o indirectamente con la obra de Luis Buñuel. Son bastantes, y de muy diversos estilos, los directores que han hecho este tipo de obras lo más significativo de su carrera. Así, en el ámbito nacional destacaría la figura del aragonés Carlos Saura, en referencia a películas como La caza (1966), Mamá cumple cien años (1979) o Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001). También son de destacar muchos de los trabajos del director manchego Pedro Almodóvar, con títulos como Entre tinieblas (1983), Kika (1993) o Carne trémula (1997). Otro autor español que centra su obra en lo onírico es Julio Medem. Películas como Vacas (1992), Los amantes de círculo polar (1998) o ma ma (2015), son claros ejemplos. Del ámbito internacional destacan conocidas figuras como el norteamericano David Lynch, en películas como Cabeza borradora (1977), Terciopelo azul (1986), Mullholland Drive (2001); cabría destacar especialmente toda su obra de corta duración por su especial carácter surrealista y experimental. Dos cineastas desde Méjico, con estilos muy personales, han seguido de cerca la estela de Buñuel. El primero de ellos sería Alejandro Jodorowski (nacido en Chile), el director de The Holy Mountain (1973), Santa sangre (1989), cuyo último trabajo Poesía sin fin (2016), ha tenido muy poca difusión en nuestro país. El segundo de ellos es Arturo Ripstein, con obras como La reina de la noche (1994), El evangelio de las maravillas (1998) y La calle de la amargura (2015).

Este coloquio está enmarcado dentro del festival y su sección BUÑUEL Y OTRAS MIRADAS, donde se incidirá en temáticas como Buñuel más allá del surrealismo y se profundizará también en la obra de alguno de los cineastas anteriormente citados.

El festival, en parte, ilustrará los contenidos en cuanto a autores y obras del coloquio, constituyendo en sí mismo un nexo de unión entre estos contenidos más científicos y otros más propios de un festival de cine, como son la proyección de películas, encuentros con cineastas…

Uno de los objetos del Festival Internacional Buñuel-Calanda es reivindicar y dar a conocer la figura del este genio aragonés. Por esta razón, la inclusión de este coloquio internacional dentro de su programación, hará que pasen por aquí destacadas figuras y estudiosos del cine y de las vanguardias artísticas. Se tratará de un lugar donde compartir impresiones, siempre desde la presencia de la obra de Buñuel. Pero también se pondrá el foco en otros creadores posteriores, que directa o indirectamente han sido influenciados por la mirada del calandino.

El coloquio da al festival una dimensión más académica, mientras que el festival potencia el alcance internacional de los contenidos del coloquio. Además, ayuda a cumplir otro de los objetivos del festival, permitiendo llegar todos estos contenidos de forma transversal a todo tipo de audiencias, que van desde el público infantil hasta el más científico.

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